Orígenes II

Los celtas insulares, debieron establecerse en Gran Bretaña hacia el siglo IX u VIII.
Las grandes divinidades son comunes, aunque con evoluciones fonéticas y diferentes interpretaciones que cada uno hizo a su modo.
En cuanto a su historia mítica, tiene dos fases.
La primera de las razas que invaden Irlanda es la de Cessair, que desembarca en Irlanda para huir del diluvio.
Tras el diluvio empieza una segunda fase con cinco invasiones:
La primera es la de Partolón, la segunda la de Nemed, la tercera la de los Fir Bolg, la cuarta la de los Tuatha De Dannan y la quinta la de los Hijos de Milé.
Tipológicamente eran dolicocefácilos, rubios y de elevada estatura y su origen se relaciona más claramente como una división de los pueblos caucásicos que como una parte de los pueblos nórdicos.
La superioridad de sus armas, espadas de hierro, los dotó de un poder dominador, pero se mezclaron con los pueblos conquistados.
Ocuparon diferentes zonas de Europa, desde las costas del Atlántico hasta las riberas del Mar Negro; desde Irlanda, Dinamarca y el norte de Francia hasta ciertas zonas del Mediterráneo, al sur.
Durante el período del Hallstatt (650-400) dominaron a los ligures en el centro y norte de la Galia, llegaron a las islas Británicas y penetraron también en la península ibérica a principios del siglo V a. C. (aunque las primeras manifestaciones célticas se datan en los campos de urnas de Cataluña del siglo IX), donde vivían fenicios e iberos.
En el norte de la península Itálica lucharon contra los etruscos, en la península de los Balcanes derrotaron a los griegos y saquearon el santuario de Delfos.
Llevaron sus conquistas hasta el Asia Menor y nunca llegaron a formar un estado unitario, pero sí poderosos grupos semifeudales unidos por necesidades de defensa común.
Con el desarrollo de La Tène (hacia el año 400 a.C.), los celtas, ahora denominados galos, invadieron el valle del Danubio y parte del Asia Menor, pero poco después comenzaron a ser derrotados, especialmente, por los romanos que, al extenderse por el Mediterráneo y por Europa, colisionan con el mundo céltico.
Durante los siglos III y II a. C., el Imperio Celta perdió su unidad y se desintegró en multitud de reinos independientes, pero si se sabe que en los bretones y los belgas cruzaron el canal de la mancha uniéndose a los Goidels o expulsándoles más hacia el interior, por consiguiente hay dos grupos de celtas insulares los goidélicos y los bretones.